A la larga el galgo a la liebre mata.
Cuando salta la liebre no hay galgo cojo.
Acá hay tres clases de gente: la que se mata trabajando, las que deberían trabajar y las que tendrían que matarse.
Al amor propio se le hiere; no se le mata.
Al mejor cazador, se le va la liebre.
Aquel que ama, el mismo se ata y se mata, y se hace de señor siervo, en tanto que todos cuantos ve se piensa que le usurpan su amor, y con muy poca superstición todo en su corazón se perturba y se le revuelve de dentro.
Aunque la garza vuela muy alta, el halcón la mata.
Cuando el diablo no tiene qué hacer, con el rabo mata moscas.
Cuando todo se hierve, te pueden dar gato por liebre.
De casta le viene al galgo el ser rabilargo.
Debajo de la mata florida, está la culebra escondida.
Destruye una nación y te llamarán conquistador, mata a unos cuantos y te llamarán asesino.
Donde menos se piensa, salta la liebre
El aire de Madrid es tan sutil que mata a un buey y no apaga un candil.
El alcohol es malo, pero el agua es aun peor: ¡te mata si no bebes!.
El amor tiene un poderoso hermano, el odio. Procura no ofender al primero, porque el otro puede matarte.
El cobarde es león en su casa y liebre en la plaza.
El fanfarrón mata a un león ausente, pero se asusta de un ratón presente.
El que a cuchillo mata a cuchillo muere.
El que a hierro mata, a hierro muere.
El que no tiene mujer, cada día la mata; mas quien la tiene, bien la guarda.
El que quiere ser tirano y no mata a Bruto y el que quiere establecer un Estado libre y no mata a los hijos de Bruto, sólo por breve tiempo conservará su obra.
Hablamos de matar el tiempo como si no fuera el tiempo el que nos mata a nosotros.
Inventa mundos nuevos y cuida tu palabra; el adjetivo, cuando no da vida, mata.
La bebida más peligrosa es el agua, te mata si no la bebes.