A veces, una tarde cualquiera, la dulzura se instala en las palabras.
Aunque la dulzura halaga, la mucha miel empalaga.
Como un panal disuélvome en dulzura, desfallezco de todo: de ternura, de claridad, del éxtasis de verte...
Con un dolor de corazón en que se mezclan la angustia y la dulzura.
Cuando el amor es feliz lleva al alma a la dulzura y a la bondad.
Dulzura del olvido como un rocío leve cayendo en la tiniebla...
El hombre grande es aquel que en medio de las muchedumbres mantiene, con perfecta dulzura, la independencia de la soledad.
En las amarguras desearéis la dulzura, y en la guerra, la paz.
Hay dulzura infantil en la mañana quieta.
La belleza complace los ojos; la dulzura encadena el alma.
La dulzura en el hablar, en el obrar y en reprender, lo gana todo y a todos.
Lo veo escaparse y me acuerdo de otras caricias de dulzura inconmensurable, quizás una vez suyas, pero que no despiertan ya en mí el deseo excepto en la memoria, nunca más.
Mientras dura, vida y dulzura.
Si quieres hallar en cualquier lado amistad, dulzura y poesía, llévalas contigo.
Te abrazaré de noche, al anhelado crepúsculo, y mi dulzura será el fruto de tus labios.
Yo sueño con tu amor... Una infinita dulzura sube del florido huerto... ¿Por qué el ensueño de una margarita, hoja tras hoja mi saudade arranca, si en la penumbra del balcón abierto falta esta tarde tu silueta blanca?.
¡Felicidad!... ¡Felicidad!... Dulzura del labio y paz del alma... Te he buscado sin tregua, eternamente, en la hermosura, en el amor y el arte.