Cuando hayamos aprendido debemos enseñarlo a quien nada sabe todavía; de este modo pagamos una deuda sacrosanta.
El favoritismo nos grava más pesadamente que muchos millones de deuda.
El temor es un interés que se paga por una deuda que no tienes.
Lo prometido es deuda.
No hay plazo que no llegue ni deuda que no se pague.
Sin jugar con la fantasía nunca a nacido ningún trabajo creativo. La deuda que tenemos a la obra de la imaginación es incalculable.