Daría todo lo que sé, por la mitad de lo que ignoro.
Del vivir conozco el vivir de nada, del morir, el morir de todo.
El pediría en caso de divorcio la mitad de todo dijo él. Medio sofá, medio televisor, media casa de campo, medio kilo de mantequilla, medio hijo.
El principio es la mitad del todo.
No conozco a la mitad de ustedes, ni a la mitad de lo que querría, y lo que yo querría es menos de la mitad de lo que la mitad de ustedes merece.
No conozco mayor enemigo del hombre que el que es amigo de todo el mundo.
Parece, en efecto, que el principio es más de la mitad del todo, y que por él se aclaran muchas de las cosas que se buscan.
Sólo conozco dos tipos de personas razonables: las que aman a Dios de todo corazón porque le conocen, y las que le buscan de todo corazón porque no le conocen.
Todo hombre que conozco es superior a mí en algún sentido. En ese sentido, aprendo de él.
No es oro todo lo que reluce.
(...) he releído (por tercera vez en mi vida) todo Spinoza. Este "ateo" ha sido, en mi opinión, el más religioso de los hombres, puesto que no aceptaba más que a Dios.
. . . Todo hombre está obligado a honrar con su conducta privada, tanto como con la pública, a su patria.
. . . Y sobre todo, sean siempre capaces de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo. Es la cualidad más linda de un revolucionario.
... Y todo por amarte, lindísimo país poblado de cadáveres y cráteres floridos.
A fin de cuentas, todo es un chiste.
A la hora de la verdad, que es la de buscarse a sí mismo en lo objetivo, uno olvida todo y se dispone a no ser fiel más que a su propia sinceridad.
A las mujeres les gusta sobre todo salvar a quien las pierde.
A los elefantes les cuesta mucho adaptarse, las cucarachas sobreviven a todo.
A los tímidos y a los indecisos todo les resulta imposible, porque así se lo parece.
A mí dadme lo superfluo, que lo necesario todo el mundo puede tenerlo.
A mujer bonita o rica, todo el mundo la critica.
A nadie pedí la vida. Me esfuerzo por aceptar, sin júbilo ni rabia, todo lo que la vida ofrece. Partiré sin preguntar al prójimo acerca de mi curiosa permanencia en este mundo.
A perro flaco todo son pulgas.
A pesar de todo, me llueven luceros, invento un idioma diciendo te quiero.
A quienes me preguntan la razón de mis viajes les contesto que sé bien de qué huyo pero ignoro lo que busco.