El que quiere interesar a los demás tiene que provocarlos.
El tiempo es una de las pocas cosas importantes que nos quedan.
El verdadero pintor es aquel que es capaz de pintar escenas extraordinarias en medio de un desierto vacío. El verdadero pintor es aquel que es capaz de pintar pacientemente una pera rodeado de los tumultos de la historia.
Empleo las palabras que me has enseñado. Si no significan nada, enséñame otras. O deja que me calle.
Es fácil reconocer si el hombre tiene gusto: la alfombra debe combinar con las cejas.
Existe sólo una diferencia entre un hombre loco y yo. Yo no estoy loco.
La mayor desgracia de la juventud actual es ya no pertenecer a ella.
La única diferencia entre un loco y yo es que yo no estoy loco.
Lo único de lo que el mundo no se cansará nunca es de exageración.
Los errores tienen casi siempre un carácter sagrado. Nunca intentéis corregirlos. Al contrario: lo que procede es racionalizarlos, compenetrarse con aquellos integralmente. Después, os será posible subliminarlos.
Muchas personas no cumplen los ochenta porque intentan durante demasiado tiempo quedarse en los cuarenta.