Para enseñar a los demás, primero has de hacer tú algo muy duro: has de enderezarte a ti mismo.
Ebrio placer es, para quien sufre, apartar la vista de su sufrimiento y perderse a sí mismo.
El escritor escribe su libro para explicarse a sí mismo lo que no se puede explicar.
El hombre emplea la hipocresía para engañarse a sí mismo, acaso más que para engañar a los otros.
El hombre no reza para dar a Dios una orientación, sino para orientarse debidamente a sí mismo.