El vendedor de éxito se preocupa primero por el cliente, y luego por los productos.
Los médicos pueden enterrar sus equivocaciones, pero un arquitecto sólo puede aconsejar a su cliente plantar yerba.
Psiquiatría: El único negocio donde el cliente nunca tiene la razón.
Un cliente puede tener su automóvil del color que desee, siempre y cuando desee que sea negro.
¿Quién debe diseñar en última instancia el producto?. El cliente, por supuesto.