Aquello que sale del corazón, lleva el matiz y el calor de su lugar de origen.
Calor, amor. La historia tras la puerta.
Donde hay vida hay calor; donde hay calor vital hay movimiento de humores.
El fuego de la leña verde proporciona más humo que calor.
El matrimonio, al contrario de la fiebre, comienza con calor y termina con frío.
El vino, mientras más se envejece, más calor tiene: al contrario de nuestra naturaleza, que mientras más vive, más se va enfriando.
Enciéndele a un hombre un fuego y él tendrá calor durante un día. Ponlo en el fuego y estará caliente durante toda su vida.
Entre un grupo de sólo hombres ¡qué calor el de la mujer!.
Eras tu la que murmurando en mi oreja, con calor me fuistes creando.
Este día de invierno hace calor al sol. Pero frío.
Frío y calor, otoño o primavera, ¿dónde..., dónde se encuentra la alegría?.
Hace calor de Dios, amor.
Hay un cierto egoísmo en lo que escribo, siempre quejándome del calor, el hambre o el dolor que siento, pero es terriblemente importante tener autentificado lo que escribo porque ha sido vivido.
La que ayer fue capullo, es rosa ya, y pronto agostará rosas y plantas el calor estival.
Le gusta al frió monstruo entrar en calor al sol de las conciencias limpias.
No quiero el calor de vuestro fuego, no quiero el agua de vuestras tinajas. Quiero sólo un lugar para mi canción.
Ola de calor las flores del ciruelo se dispersan por el pedregal.
Que tengas calor en tu iglú, petróleo en tu lámpara y paz en tu corazón.
Te visto con el calor de mis labios y mi tibia boca te desviste.
Todo lo que estimula nuestra vida, trayéndonos calor, frío, tristezas, es breve y es saludable. ¡Sopórtalo, entonces, como lo hace el sabio!
Tu desnudez derriba con su calor los límites, me abre todas las puertas para que te adivine, me toma de la mano como a un niño perdido que en ti dejara quieta su edad y sus preguntas.
Volveré a mi tierra. Volveré. Pondré mi frente entre sus manos. El calor del surco entrará en mis ojos hasta el alma. No rehusaré su calle ni su puerta. No rogaré que me ame, porque su corazón me ha esperado por años y nieblas. Siempreviva.
Y acaso, náufrago indeciso, querrías compartir mi tempestad, en este universo donde el calor y la furia de mis besos, te dejaran -apenas-, sensación, olor, quietud de olvido...
Yo tengo, para ti, todo lo noble que cielo, tierra y corazón abarcan; el calor de los soles, ¡de los soles que, como yo, te aman!.