En realidad vivir como hombre significa elegir un blanco -honor, gloria, riqueza, cultura- y apuntar hacia él con toda la conducta, pues no ordenar la vida a un fin es señal de gran necedad.
La esperanza es el sueño del hombre despierto.
A fuerza de construir bien, se llega a buen arquitecto.
Adquirir desde jóvenes tales o cuales hábitos no tiene poca importancia: tiene una importancia absoluta.
Algunos creen que para ser amigos basta con querer, como si para estar sano bastara con desear la salud.
Aprendemos, o por inducción o por demostración. La demostración parte de lo universal; la inducción de lo particular.
Así como los ojos de los murciélagos se ofuscan a la luz del día, de la misma manera a la inteligencia de nuestra alma la ofuscan las cosas evidentes.
Avaro es el que no gasta en lo que debe, ni lo que debe, ni cuando debe.
Cada uno juzga bien aquello que conoce, y de eso es buen juez.
Cometer una injusticia es peor que sufrirla.
Como la vista en el cuerpo, la inteligencia en el alma.
Como la vista es al cuerpo, la razón es al espíritu.
Considero más valiente al que conquista sus deseos que al que conquista a sus enemigos, ya que la victoria más dura es la victoria sobre uno mismo.
Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo.
Cuanto más nos inclina la naturaleza a los placeres, tanto más propensos somos a la licencia que a la decencia.
Demasiado poco valor es cobardía y demasiado valor es temeridad.
El alma es aquello por lo que vivimos, sentimos y pensamos.
El amigo de todo el mundo no es un amigo.
El amigo es otro yo. Sin amistad el hombre no puede ser feliz.
El amor o el odio hacen que el juez no conozca la verdad.
El amor sólo se da entre personas virtuosas
El árbitro considera la equidad, el juez la ley.
El castigo del embustero es no ser creído, aun cuando diga la verdad.
El comienzo de todos los saberes es la admiración ante el hecho de que las cosas sean como son.
El fin de la ciencia especulativa es la verdad, y el fin de la ciencia práctica es la acción.