Al jugar al ajedrez entonces, podemos aprender: Primero, previsión... Segundo, prudencia... Tercero, cautela... Y al final, aprendemos del ajedrez el hábito de no ser desanimados por apariencias malas presentes en el estado de nuestros asuntos, el hábito de la esperanza por una oportunidad favorable y la perseveración de los secretos de los recursos.
Aquellos que cederían la libertad esencial para adquirir una pequeña seguridad temporal, no merecen ni libertad ni seguridad.
Bastante, significa un poco más de lo que cada uno posee.
Bien hecho es mejor que bien dicho.
Carecer de libros propios es el colmo de la miseria.
Cualquier sociedad que renuncie a un poco de libertad para ganar un poco de seguridad, no merecen ninguna de las dos cosas.
Cuida de los pequeños gastos; un pequeño agujero hunde un barco.
De aquel que opina que el dinero puede hacerlo todo, cabe sospechar con fundamento que será capaz de hacer cualquier cosa por dinero.
Después de las derrotas y las cruces, los hombres se vuelven más sabios y más humildes.
Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo.
Donde hay matrimonio sin amor, habrá amor sin matrimonio.
Donde mora la libertad, allí está mi patria.
El cielo cura y el médico cobra la minuta.
El corazón del loco está en la boca; pero la boca del sabio está en el corazón.
El hambre espía en la casa de los pobres, pero si la habitan personas trabajadoras, no se atreve a entrar.
El hombre descontento no encuentra silla cómoda.
El mejor médico es el que conoce la inutilidad de la mayor parte de las medicinas.
Él no es poseido por la riqueza, el la posee.
El orgullo detesta el orgullo en los demás.
El orgullo que se alimenta con la vanidad acaba en el desprecio.
El primer error que se comete en los negocios públicos es consagrarse a ellos.
El que compra lo superfluo, pronto tendrá que vender lo necesario.
El que quiera prosperar en sus negocios hágalos por sí mismo, y si quiere que todo le salga mal, no tiene más que confiarlos a manos ajenas.
El que vive de esperanzas corre el riesgo de morirse de hambre.
El que vive de esperanzas, muere de sentimiento.