Amar a alguien es decirle: tú no morirás jamás.
Creedlo, para hacernos amar no debemos preguntar nunca a quien nos ama: ¿Eres feliz?, sino decirle siempre: ¡Qué feliz soy!.
Hay que decirle la verdad a alguien que va a morir... es necesario que sepa la verdad, sin eso no podría dormir...
La dicha de la vida consiste en tener siempre algo que hacer, alguien a quien amar y alguna cosa que esperar.
No esperes a que muera alguien para decirle cuanto lo amabas, díselo hoy que lo tienes cerca.
"No me caigo bien a mí mismo", dijo alguien para explicar su propensión a la sociedad. "El estómago de la sociedad es más sólido que el mío, me aguanta".
A fin de cuentas, un héroe es alguien que quisiera discutir con los dioses, y así debilita a los demonios para combatir su visión.
A solas soy alguien. En la calle nadie.
A un hombre se le da la opción de amar a las mujeres o comprenderlas.
Además, lo cierto es que siempre matas a quien más quieres. ¿Para qué vas a matar a alguien que no te importa?
Al hacer una profunda reverencia a alguien, siempre se vuelve la espalda a algún otro.
Al principio no se trata de entender sino de amar.
Alégrate de la vida porque ella te da la oportunidad de amar, de trabajar, de jugar y de mirar a las estrellas.
Alguien dijo: "hay dos personas sobre las cuales nunca he reflexionado a fondo: es el testimonio de mi amor por ellas".
Alguien me aburrió. Creo que soy yo.
Alguien me dijo que cada ecuación que incluyese en mi libro reduciría las ventas a la mitad. He puesto una ecuación, la famosa ecuación de Einstein e = mc2. Espero que esto no asuste a la mitad de mis potenciales lectores.
Alguien puede salir de la masa, pero esto no cambia nada; así que eso debemos tener en cuenta socialmente: las masas serán siempre las masas.
Alguien que ama no insulta ni maltrata.
Ama como que has de aborrecer, y aborrece como que has de amar.
Amar a distancia es una gran prueba de amor.
Amar a la madre de sus hijos es lo mejor que un padre puede hacer por sus hijos.
Amar a la vida desde el trabajo es intimar con el más recóndito secreto de la vida.
Amar a quien no se ama es fatigar el corazón.
Amar a una criatura es tener necesidad de que esta criatura viva.
Amar al otro es renunciar a poseerlo, incluso muerto; renunciar a que vuelva, descubrir que sigue estando ahí, en un silencio que ya no nos causa pavor, en un desierto que se hace acogedor de lo más valioso que tenemos, lo esencial de lo que permanece cuando ya no se puede nada.